ESTO NO ES PARA QUE NOS SORPRENDAMOS: El escándalo de una red de prostitución homosexual en el Vaticano sacude los cimientos de la Iglesia católica

ESTO NO ES PARA QUE NOS SORPRENDAMOS: El escándalo de una red de prostitución homosexual en el Vaticano sacude los cimientos de la Iglesia católica

Fuente: Agencias

Uno de los ayudantes del Papa Benedicto XVI y un miembro de un coro de elite de la Basílica de San Pedro han sido implicados en una red de prostitución gay, en el último escándalo que envuelve al Vaticano y que ha hecho remecer nuevamente los cimientos de la Iglesia.

Ghinedu Ehiem, un hombre nigeriano, fue expulsado del coro de la Capilla Giulia, luego de que su nombre apareciera en transcripciones de grabaciones policiales publicadas por un diario italiano. Las grabaciones estaban relacionadas con una investigación sobre corrupción para construir obras públicas. Hasta el Washington Post se hizo eco de la noticia, pero en varios países latinoamericanos, donde la Iglesia católica mantiene un gran poder e influencia en la sociedad, el caso pasó prácticamente desapercibido en la prensa, o bien ni siquiera fue recogido por los medios.

Entre los cuatro arrestados el pasado mes de marzo figura Angelo Balducci, un ingeniero que es miembro del directorio del departamento de obras públicas de Italia y consultor en construcciones del Vaticano. Balducci, que fue arrestado por cargos de corrupción, y las acusaciones sobre la red de prostitución emergieron después, también es miembro de un grupo de elite denominado “Gentilhombres de Su Santidad”, quienes son llamados para trabajar en el Palacio Apostólico del Vaticano en ocasiones importantes como cuando el Papa recibe a jefes de Estado o preside eventos relevantes. Por citar sólo un ejemplo, los “Gentilhombres de Su Santidad” llevaron el ataúd del Papa Juan Pablo II en su funeral en el 2005.

Los extractos de las grabaciones y los documentos policiales publicados en el diario italiano La Repubblica mostraron que Ehiem, de 40 años, ha estado en contacto regular con Balducci antes de su arresto y que el tema de sus conversaciones era el sexo gay.  Un documento policial preparado para magistrados y que fue publicado en parte por La Repubblica dijo que Balducci estaba en contacto con Ehiem y con un italiano que eran parte de lo que la policía llamó “una red organizada (…) de amparo a la prostitución masculina”.

Una fuente del Vaticano dijo que Balducci, quien sigue en la cárcel, ha sido expulsado del grupo de ayudantes y que su nombre no aparecería en la próxima edición del directorio del Vaticano. ”Obviamente no puede volver tras ser acusado de esas cosas”, dijo una fuente. Las transcripciones publicadas por La Repubblica muestran que entre los hombres que Ehiem le entregó a Balducci había seminaristas. En una transcripción, Balducci es citado preguntándole a Ehiem: “¿A qué hora debe volver al seminario?”

“Tengo dos negros”

Los escándalos italianos, tarde o temprano, suelen terminar por salpicar al Vaticano, porque los resortes de poder en este país están muy conectados. Esta vez ha sido por una de las muchas vías de investigación del gran escándalo de corrupción de la Protección Civil italiana. Hay cientos de horas de conversaciones telefónicas grabadas y en una se ha descubierto que uno de los principales acusados, Angelo Balducci, dirigente de obras públicas y con un cargo honorífico en el Vaticano, tenía frecuentes encuentros homosexuales con jóvenes. Es una cuestión privada, pero ha trascendido porque las dos personas que le facilitaban chicos parecían dirigir una red de prostitución masculina. Y uno de ellos es un nigeriano que cantaba en un coro de San Pedro. Además, según aluden los diálogos, algunos de los efebos eran seminaristas.

Apareció inicialmente publicado sin mucho resalto en algunos diarios,  pero su impacto era evidente. Balducci, presidente del consejo superior de Obras Públicas, es uno de los principales acusados en el escándalo de altos cargos que adjudicaban contratos y organización de grandes eventos a empresarios afines a cambio de comisiones, favores y fiestas sexuales. Balducci es muy conocido en el Vaticano, donde está introducido al más alto nivel desde hace 15 años, y desde que estalló el caso en la Santa Sede se mantenía la respiración. A primeros de marzo pasado, el escándalo le salpicó de lleno. La prensa daba detalles fuertes: en las conversaciones grabadas se daban al cliente datos anatómicos, ofertas como «Tengo dos negros» y alguna llamada fue realizada durante una audiencia con un cardenal.

El 4 de marzo, el Vaticano anunciaba que un corista nigeriano, un tal Thomas Ehiem, había sido expulsado. Fuentes vaticanas citadas por las agencias italianas subrayaron que «no es religioso ni seminarista», sino un laico voluntario. Según la Policía, indica la prensa, en el registro civil figura como religioso. También se subrayó que el corista integraba la Cappella Giulia, grupo que interviene en las ceremonias que no preside el Papa. Los actos del pontífice corren a cargo de la Cappella Musicale Pontificia Sistina.

Por la tarde de ese mismo día, le tocó a Balducci. La Santa Sede anunció que su nombre será borrado del Anuario Pontificio de 2010,  el volumen donde cada año se recogen escrupulosamente los integrantes de la Curia y toda la Iglesia. Balducci, actualmente en prisión, aparece en la lista de miembros de la familia pontificia como ‘Gentiluomo de Sua Santità’. El cargo es vitalicio y la decisión de ‘borrarle’  sirve para comprender la gravedad del asunto: hasta ahora sólo hay un precedente de cese en 1983, con el empresario Umberto Ortolani, al descubrirse que era uno de los jefes de la logia masónica P2.

Círculo selecto

El ‘gentil hombre’ del Papa es uno de esos cargos honorarios de postín para laicos, reliquias del pasado y orgullo de la aristocracia romana, que se da a personalidades de prestigio y probada moralidad. Participan en ceremonias con su frac y es un círculo selecto, próximo al Papa. Naturalmente, abre las puertas a los entresijos de la Santa Sede.

Balducci, gran mago de las obras públicas, obtuvo la distinción en 1995. Organizó el Jubileo de 2000, grandes eventos religiosos, gestionaba los proyectos de construcción y ha sido consultor de la potente congregación para la Evangelización de los Pueblos, con un vasto patrimonio inmobiliario. Es decir, hacía lo mismo por lo que ahora es investigado en Italia por corrupción.

Como ya señalamos anteriormente, el Vaticano expulsó inmediatamente del coro a la persona involucrada, mientras que la otra está encarcelada; y obviamente niega conocimiento o involucramiento en este asunto. Algo difícil de creer en un Estado (el Vaticano lo es) donde la población es de apenas 800 personas y en donde casi todas ellas son altos miembros y representantes de la Iglesia.

Este último golpe al Vaticano se suma a los escándalos por abuso de niños por parte de sacerdotes en Irlanda, Alemania y Estados Unidos. A la luz de todos estos deplorables acontecimientos, en el Templo de la Luz Interior cada vez tenemos más claro lo siguiente:  Personas que aparentan profesar una Fe y que por tanto, deberían ser un ejemplo de moral, decencia y honestidad, no son más que seres humanos con los mismos defectos que cualquier otro.

Y conste que no estamos aquí hablando de Dios, de tener fe o no tenerla.  Lo que estamos diciendo, simplemente, es que ya no podemos por más tiempo seguir, ni creer, ni fiarnos de unas personas que día tras día  los pasan predicando ‘la palabra de Dios’, hablando de moral  (rechazando la homosexualidad, el aborto, los anticonceptivos…), tratando de imponernos sus reglas y mandatos, diciéndonos que sus opiniones y sus decisiones son las únicas válidas, cuando desgraciadamente    -y la cruda realidad se está encargando de demostrarlo-,  esas personas (no todas, pero sí muchas de ellas) son pura y simple escoria.

Puede sonar muy duro lo que decimos, pero así lo sentimos. Estas personas poco o nada tienen que ver con Dios y con las enseñanzas que Cristo nos dejó. 

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