La FIFA obliga a Brasil a “dejar a Dios” en el banquillo

POR EL PASTOR; Nicolas Babinczuk Prestupa 

JOHANNESBURGO - La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) ha recordado varias veces a Brasil que está prohíbida la exhibición de camisetas con mensajes personales religiosos en el estadio, antes, durante y después del partido. El actual Brasil está liderado por jugadores evangélicos, que encabezan Kaká y Lucio.

Por recomendación expresa de la FIFA, Dios, el "décimosegundo jugador" de Brasil, tendrá que quedarse en el banquillo durante la disputa del Mundial de Sudáfrica. No se permitirán mensajes en camisetas como el ´I belong to Jesus´ de Kaká con el Milan en una final de la Champions, o actos como los de Lucio dirigidos a ´Dios´ en el terreno de juego. "Nos pidieron que obedezcamos el reglamento", dijo el jefe de prensa de la selección brasileña, Rodrigo Paiva, al aludir a la norma que prohíbe la exhibición de camisetas con mensajes personales, políticos o religiosos durante el partido.

El pedido de la FIFA refleja la preocupación de la máxima entidad del fútbol mundial ante las cada vez más fervorosas manifestaciones de religiosidad por parte del equipo "pentacampeón", en el que aumenta cada año el número de seguidores de las iglesias evangélicas, que dan siempre testimonio público de su fe.

El hecho que generó la intervención ante la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) ocurrió hace poco menos de un año, cuando el defensa Lucio, capitán del equipo, encabezó un momento de oración colectiva en el centro de la cancha del estadio Ellis Park de Johannesburgo, después de que Brasil se coronara campeón de la Copa Confederaciones con una remontada de 3-2 sobre Estados Unidos en la final.

Esta expresión pública de fe sorprendió al público y generó una protesta ante la FIFA por parte del presidente de la Federación Danesa de Fútbol, Jim Stjerne Hansen. "No hay lugar para la religión en el fútbol. Mezclar religión y deporte como se hizo significó casi crear un acto religioso en sí mismo. Así como no podemos permitir que la política se mezcle con el fútbol, también la religión debe quedar excluida", se quejó Hansen.

El incidente no resultó en sanciones contra Brasil, que tampoco fue castigado tras alzarse con el "pentacampeonato" en Corea/Japón 2002, cuando el astro Kaká exhibió ante las cámaras una camiseta con la inscripción en inglés "I belong do Jesus" (Yo pertenezco a Jesús). Sin embargo, una fuente allegada a la FIFA aseguró que la entidad desea "moderar" ese tipo de manifestaciones en Sudáfrica, y que se lo hizo saber a Brasil ya el año pasado. La recomendación fue reiterada a los dirigentes de la "verdeamarela" en uno de los talleres realizados antes del Mundial.

"En realidad, el tema de lo que hicieron los brasileños en la Copa Confederaciones planteó para la FIFA una situación nueva. Aunque no fue estrictamente antirreglamentario y pese a que ocurrió después del partido, se considera que el acto violó el espíritu de la regla", dijo la fuente, quien pidió no ser identificada. En Alemania 2006, la influencia de los llamados "atletas de Cristo" en la selección brasileña fue equilibrada por la presencia de los "fiesteros", comandados por Ronaldo, Ronaldinho y Adriano, cuyo "templo" preferido eran las discotecas.

Pero después de que el seleccionador Carlos Dunga asumiera el mando y expulsara a los "fiesteros", el grupo de los evangélicos se afianzó. El propio asistente técnico de la selección, el ex jugador Jorginho, está entre los líderes de los "atletas de Cristo", un grupo que reúne además a seis futbolistas del plantel, comandados por Kaká -quien ya anunció que se convertirá en pastor tras abandonar el fútbol- y por el capitán Lucio, el más expresivo seguidor de la Biblia en el grupo.
 

Una fuente de la delegación brasileña aseguró que los "pentacampeones" están dispuestos a "dejar a Dios en el banquillo" durante el Mundial, pero pronosticó que, si los sudamericanos conquistan su sexto título, "no habrá forma de impedir las manifestaciones de fervor religioso". 

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