La lucha contra la “capa invisible” del VIH

La lucha contra la “capa invisible” del VIH

 Ya hace casi 30 años del descubrimiento del VIH, y si bien los avances médicos han permitido que —en el primer mundo— la esperanza de vida de los enfermos sea cercana a la de una persona sana, la realidad es que aún no se tiene una cura ni se está cerca de tenerla. Aunque ahora podríamos estar un poco más cerca, ya que hemos podido saber que científicos estadounidenses han hallado un mecanismo para permitir al propio sistema inmune luchar con el VIH.

Según explica el artículo, el problema del VIH no es que nuestro cuerpo no reaccione a la infección. Muy al contrario, el cuerpo humano es perfectamente capaz de fabricar anticuerpos del VIH. El problema es que las células infectadas por VIH son capaces de fabricar una proteína llamada CD59 que los anticuerpos utilizan para identificar las células sanas. La consecuencia es que para los anticuerpos las células infectadas son «invisibles», o quizá más correctamente, no son identificadas como células enfermas. Es como desplegar al ejército armado hasta los dientes y descubrir que es imposible distinguir al enemigo.

Un equipo encabezado por Quiguin Yu de la Universidad de Indiana y Xuebin Qin de Harvard ha desarrollado una técnica que permite destruir esta «capa invisible» utilizando una toxina que ataca la proteína CD59, exponiendo las células enfermas como lo que son y permitiendo que los anticuerpos las ataquen. Esto no quiere decir que se haya encontrado la cura definitiva para el VIH, ni mucho menos, pero sí son unos primeros pasos en la que podría ser la dirección correcta.

 

El principal problema al que se enfrentan ahora los investigadores es encontrar la manera de que la toxina no ataque la proteína CD59 de las células sanas. Aunque los anticuerpos del VIH sólo atacarían a las células infectadas y, en principio, las células sanas no deberían estar amenazadas porque no existen anticuerpos contra ellas, al dejarlas desprotegidas se corre el riesgo de provocar una respuesta autoinmune, en un caso sorprendentemente literal de ser peor el remedio que la enfermedad. O igual más o menos.

No podemos más que alegrarnos por cualquier avance en la lucha contra la enfermedad más socialmente devastadora de nuestra historia reciente. Aunque una cura podría estar aún muy lejos, noticias como esta son definitivamente combustible para el optimismo.

Foto y más información sobre el VIH y su funcionamiento: Universidad de Stanford

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