PUEDEN AYUDARTE LOS MUERTOS?

PUEDEN AYUDARTE LOS MUERTOS?

 

¿Están conscientes los muertos?

La Biblia no puede ser más directa al explicar la situación en que se encuentran quienes han fallecido. Fíjese en lo que señala Eclesiastés 9:5: “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto”. Tampoco pueden tener sentimientos, pues el siguiente versículo indica: “Su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol”. También es interesante el versículo 10, que afirma: “No hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde vas”. La palabra Seol es un término hebreo que alude a la sepultura colectiva a la que va toda la gente al morir. Conviene destacar que en la Biblia se utiliza la palabra Hades —que es el equivalente en griego del término Seol— para referirse también al lugar simbólico en el que Jesucristo estuvo por un tiempo cuando murió (Hechos 2:31).

Es normal que añoremos a quienes ya no están con nosotros

Jesús estaba al tanto de que las personas que han fallecido se encuentran, como indica Isaías 26:14, “impotentes en la muerte”. Por eso sabía que, cuando muriera y yaciera sin vida en el Hades, ya no podría seguir ayudando a la gente. De ahí que comparara su propia muerte a la noche, es decir, a un período durante el cual no se podía realizar ningún trabajo o actividad (Juan 9:4).

Posteriormente enseñó una idea similar cuando comparó la muerte de su amigo Lázaro a un profundo sueño (Juan 11:11-13). Cuando una persona está dormida, no puede hacer nada por los demás, pues está totalmente inconsciente.
Cuando una persona muere, ¿sigue viviendo su alma?

A muchas personas se les ha inculcado que el alma es una parte espiritual de nuestro ser que sigue viviendo cuando perece el cuerpo. Pero eso no es lo que enseña la Palabra de Dios. El libro bíblico de Génesis afirma que cuando Dios creó al primer hombre, este “vino a ser alma viviente” (Génesis 2:7). Así pues, todo ser humano es un alma; de hecho, los animales también son almas (Génesis 1:20-25). Se puede concluir, por tanto, que cuando una persona o un animal muere, el alma muere, tal como confirma la Biblia en Ezequiel 18:4.

Tal vez se pregunte: “Entonces, ¿por qué tantas personas aseguran que se han comunicado con muertos, que han oído sus voces o que incluso los han visto?”. Esas historias, que se escuchan en todo el mundo, animan a muchas personas a acudir a los médiums para invocar a algún amigo o familiar.

Pero ¿pueden ser ciertos esos relatos? Si lo fueran, estarían contradiciendo las enseñanzas de la Palabra de Dios, que Jesucristo definió como “la verdad” (Juan 17:17). Por tanto, no es posible que hayan hablado con personas muertas. Lo que es más, existe un pasaje bíblico que nos ayuda a comprender con claridad cómo debemos considerar esas historias de ultratumba. Se trata de una ocasión en la que cierto hombre intentó comunicarse con un muerto

 

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